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Un canto para los cantores




Un cantor armado con su instrumento, de pie ante el mundo, es uno de los actos más heroicos que pueda registrarse. Dejo esto asentado pues siempre he creído, aunque suene muy rosa, que los cantores redimen a la humanidad. 


Daniel Nava

Unos terminan en plazas, en parques… y sin embargo, estos aparentes perdedores reivindican la belleza. Otros, se encumbran, son aclamados e inclusive, llegan a ser entes representativos de su época. Pero este canto va dedicado al cantor anónimo y al reconocido, no deja a ninguno afuera.  
Pensemos un momento en la divina locura de John Lennon…Lennon imaginó que todo el mundo podía compartir el mundo. Pensemos un momento en Víctor Jara insuflando vida hasta en las cosas yermas. Pensemos en Simón Díaz venerando la tonada. 
Conmueve la fuerza frágil de un hombre que canta, pues esa armonía, esa voz, puede trascender las barreras del espacio y del tiempo. Los tiranos pese al poder político, económico y militar desaparecen en un instante. Pero un cantor, como dice una afamada copla, ni muerto se calla. 
Quién puede decir que Facundo Cabral está muerto, quién puede decir que Bob Dylan morirá. Muchos omiten esta fuerza, de hecho, no la conocen y aunque puedan vivir sin poesía no necesariamente están vivos. La vida está en la firmeza de los hombres que, cual profetas, traen la buena nueva.
Por ello este canto es para ti, para aquel, y para todo el que se anime. 

Francisco José Aguiar

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